
Pués principalmente por un artículo que leí de Lucia Etxebarría y me gustó mucho. La cosa es que soy de la generación del 79, osea una de las muchas niñas que creció sometida (y cito textualmente a Etxebarría) a un bombardeo mediático que propugnaba la reproducción de unos roles sociales y unos modelos de conducta obsoletos y perjudiciales.
Crecí jugando, entre otras muchas cosas, a la Barbie y para ser sincera ¿qué niña no deseó nunca parecerse a ella? tan rubia, tan alta, tan guapa, con tantas tetas, y tantos vestidos, y su perrito, y su Ken y su supervan y..., y... y tan irreal. ¿Es que Barbie nunca tenía un mal día? ¿tenía siempre ganas de sonreir y de ir a fiestas? ¿Nunca sentía celos cuando veía a Ken tonteando con otra? No me lo creo.....
Por eso ahora me voy a conceder el capricho de mostrar la otra cara de Barbie (entendiéndome a mi como Barbie, porque yo también soy mona, tengo tetas, novio, amigas etc...)su lado oscuro, sus paranoias, sus manías, sus miedos y sus inseguridades, alguna que otra frustación..., en fin que me voy a permitir el lujo de ser yo misma y de no tener que fingir que todos los días son de color rosa ¿vale?.