La otra cara de Barbie



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Resumen

03/11/2004

De Oscar Wilde

EnTerraza.jpg-Ha dicho que bailaría conmigo si le llevaba unas rosas rojas -se lamentaba el joven estudiante-, pero no hay en todo mi jardín una sola rosa roja.
Desde su nido de la encina oyóle el ruiseñor. Miró por entre las hojas asombrado.
-¡No hay una sola rosa roja en todo mi jardín! -gritaba el estudiante.
Y sus bellos ojos se llenaban de lágrimas.
-¡Ah, de qué cosa más insignificante depende la felicidad! He leído todo cuanto han escrito los sabios; poseo todos los secretos de la filosofía y tengo que ver mi vida destrozada por falta de una rosa roja.
-He aquí por fin el verdadero enamorado -dijo el ruiseñor-. Le he cantado todas las noches, aun sin conocerle; todas las noches repito su historia a las estrellas, y ahora le veo. Su cabellera es oscura como la flor del jacinto y sus labios rojos como la rosa que desea; pero la pasión ha tornado su rostro pálido como el marfil y la pena le ha marcado en la frente con su sello.
-El príncipe da un baile mañana por la noche -murmuraba el joven estudiante-, y mi adorada asistirá a la fiesta. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa roja, la tendré en mis brazos. Reclinará su cabeza sobre mi hombro y su mano estrechará la mía. Pero no hay rosas rojas en mi jardín. Por lo tanto, tendré que estar solo y no me hará caso ninguno. No se fijará en mí para nada y mi corazón se desgarrará.
-He aquí el verdadero enamorado -dijo el ruiseñor-. Sufre todo lo que yo canto: todo lo que es alegría para mí, para él es pena. Realmente el amor es una cosa maravillosa: es más precioso que las esmeraldas y más caro que los finos ópalos. Perlas y granates no pueden pagarle porque no se halla expuesto en el mercado. No puede uno comprarlo al vendedor, ni pesarlo en una balanza para adquirirlo a peso de oro.
-Los músicos estarán en su estrado -decía el joven estudiante-. Tocarán sus instrumentos de cuerdas y mi adorada bailará a los sones del arpa y del violín. Bailará tan vaporosamente que su pie no tocará el suelo, y los cortesanos con sus alegres atavíos la rodearán solícitos; pero conmigo no bailará porque no tengo rosas rojas que darle.
Y dejándose caer sobre el césped, hundía su cara en sus manos y lloraba.
-¿Por qué lloras? -preguntaba una lagartija verde correteando cerca de él con su cola levantada.
-Sí, ¿por qué? -decía una mariposa que revoloteaba persiguiendo un rayo de sol.
-Eso es, ¿por qué? -murmuró una margarita a su vecina, con una dulce vocecilla.
-Llora por una rosa roja.
-¿Por una rosa roja? ¡Qué ridiculez!
Y la lagartija, que era algo cínica, se echó a reír con todas sus ganas.
Pero el ruiseñor, que comprendía el secreto de la pena del estudiante, permaneció silencioso en la encina, reflexionando en el misterio del amor.
De pronto desplegó sus alas oscuras y emprendió el vuelo.
Pasó por el bosque como una sombra, y como una sombra atravesó el Jardín.
En el centro del parterre se levantaba un hermoso rosal, y al verle voló hacia él y se posó sobre una ramita.
-Dame una rosa roja -le gritó- y te cantaré mis canciones más dulces.
Pero el rosal sacudió su cabeza.
-Mis rosas son blancas -contestó-, blancas como la espuma del mar, más blancas que la nieve en la montaña. Pero ve en busca del hermano mío que crece alrededor del viejo reloj de sol y quizá él te dé lo que pides.
Entonces el ruiseñor voló al rosal que crecía en torno del viejo reloj de sol.
-Dame una rosa roja -le gritó- y te cantaré mis canciones más dulces.
Pero el rosal sacudió su cabeza.
-Mis rosas son amarillas -respondió-, tan amarillas como los cabellos de las sirenas que se sientan sobre un tronco de árbol, más amarillas que el narciso que florece en los prados, antes de que llegue el segador con su hoz. Pero ve en busca de mi hermano, el que crece debajo de la ventana del estudiante y quizá él te dé lo que pides.
Entonces el ruiseñor voló al rosal que crecía debajo de la ventana del estudiante.
-Dame una rosa roja -le gritó- y te cantaré mis canciones más dulces.
Pero el arbusto sacudió su cabeza.
-Mis rosas son rojas -respondió-, tan rojas como las patas de las palomas, más rojas que los grandes abanicos de coral que el océano mece en sus abismos; pero el invierno ha helado mis venas, las heladas han marchitado mis botones, el huracán ha partido mis ramas, y no tendré ya rosas en todo este año.
-No necesito más que una rosa roja -gritó el ruiseñor-, una sola rosa roja. ¿No hay ningún medio para que yo la consiga?
-Hay un medio -respondió el rosal-, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.
-Dímelo -contestó el ruiseñor-. No soy asustadizo.
-Si necesitas una rosa roja -dijo el rosal-, tienes que hacerla con notas de música, al claro de luna, y teñirla con la sangre de tu propio corazón. Cantarás para mí, con el pecho apoyado en mis espinas. Cantarás para mí durante toda la noche y las espinas te atravesarán el corazón: la sangre de tu vida correrá por mis venas y se convertirá en sangre mía.
-La muerte es un buen precio por una rosa roja -replicó el ruiseñor- y todo el mundo ama la vida. Es grato posarse en el bosque verdeante y mirar al sol en su carro de oro y a la luna en su carro de perlas. Dulce es el olor de los nobles espinos. Dulces son las campanillas que se esconden en el valle y los brezos que cubren la colina. Sin embargo, el amor es mejor que la vida. ¿Y qué es el corazón de un pájaro comparado con el de un hombre?
Entonces desplegó sus alas oscuras y emprendió el vuelo. Pasó por el jardín como una sombra y como una sombra cruzó el bosque.
El joven estudiante permanecía tendido sobre el césped, allí donde el ruiseñor le dejó, y las lágrimas no se habían secado aún en sus bellos ojos.
-Sed feliz -le gritó el ruiseñor-, sed feliz; tendréis vuestra rosa roja. La crearé con notas de música al claro de luna y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Lo único que os pido en cambio es que seáis un verdadero enamorado, porque el amor es más sabio que la filosofía, aunque ésta lo sea. Y más fuerte que el poder, aunque éste también lo sea. Sus alas son color de fuego y su cuerpo color de llama; sus labios son dulces como la miel y su aliento es como el incienso.
El estudiante levantó los ojos del césped y prestó atención; pero no pudo comprender lo que le decía el ruiseñor, pues únicamente sabía las cosas que están escritas en los libros.
Pero la encina lo comprendió y se puso triste, porque amaba mucho al ruiseñorcito que había construido el nido en sus ramas.
-Cántame la última canción -murmuró-. ¡Me quedaré tan triste cuando te vayas!
Entonces el ruiseñor cantó para la encina; y su voz era corno el agua reidora de una fuente argentina.
Al terminar su canción, el estudiante se levantó, sacando al mismo tiempo su cuadernito de notas y su lápiz de bolsillo.
-El ruiseñor -se decía paseándose por la alameda-, el ruiseñor posee una belleza innegable, ¿pero siente? Me temo que no. Después de todo, es como muchos artistas, todo estilo sin nada de sinceridad. No se sacrifica por los demás. No piensa más que en la música y en el arte; como todo el mundo sabe, es egoísta. Ciertamente, no puede negarse que su voz tiene notas muy bellas. ¡Qué lástima que todo eso no tenga sentido alguno, que no persiga ningún fin práctico!
Y volviendo a su habitación se acostó sobre su jergoncito y se puso a pensar en su adorada. Al poco rato se durmió.
Y cuando la luna brillaba en los cielos, el ruiseñor voló al rosal y colocó su pecho contra las espinas.
Y toda la noche cantó con el pecho apoyado sobre las espinas; y la fría luna de cristal se detuvo y estuvo escuchando toda la noche.
Cantó durante toda la noche y las espinas penetraron cada vez más en su pecho y la sangre de su vida fluía de su pecho.
Al principio cantó el nacimiento del amor en el corazón de un joven y de una muchacha; y sobre la rama más alta del rosal floreció una rosa maravillosa, pétalo tras pétalo, canción tras canción. Primero era pálida como la bruma que flota sobre el río, pálida como los pies de la mañana y argentada como las alas de la aurora.
La rosa que florecía sobre la rama más alta del rosal, parecía la sombra de una rosa en un espejo de plata, la sombra de la rosa en un lago.
Pero el rosal gritó al ruiseñor que se apretase más contra las espinas.
-Apriétate más, pequeño ruiseñor -le decía-, o llegará el día antes de que la rosa esté terminada. Entonces el ruiseñor se apretó más contra las espinas y su canto fluyó más sonoro, porque cantaba el nacimiento de la pasión en el alma de un hombre y de una virgen.
Y un delicado rubor apareció sobre los pétalos de la rosa, lo mismo que enrojece la cara de un enamorado que besa los labios de su prometida.
Pero las espinas no habían llegado aún al corazón del ruiseñor; por eso el corazón de la rosa seguía blanco; porque sólo la sangre de un ruiseñor puede colorear el corazón de una rosa. Y el rosal gritó al ruiseñor que se apretase más contra las espinas.
-Apriétate más, pequeño ruiseñor -le decía-, o llegará el día antes de que la rosa esté terminada. Entonces el ruiseñor se apretó aún más contra las espinas, y las espinas tocaron su corazón y él sintió en su interior un cruel tormento de dolor.
Cuanto más acerbo era su dolor, más impetuoso salía su canto, porque cantaba el amor sublimizado por la muerte, el amor que no acaba en la tumba.
Y la rosa maravillosa enrojeció como las rosas de Bengala. Purpúreo era el color de los pétalos y purpúreo como un rubí era su corazón.
Pero la voz del ruiseñor desfalleció. Sus breves alas empezaron a batir y una nube se extendió sobre sus ojos.
Su canto se fue debilitando cada vez más. Sintió que algo se ahogaba en la garganta.
Entonces su canto tuvo un último fulgor. La blanca luna le oyó y olvidándose de la aurora se detuvo en el cielo.
La rosa roja le oyó; tembló toda ella de arrobamiento y abrió sus pétalos al aire frío de la mañana.
El eco le condujo hacia su caverna purpúrea de las colinas, despertando de sus sueños a los rebaños dormidos.
El canto flotó entre los cañaverales del río, que llevaron su mensaje al mar.
-Mira, mira -gritó el rosal-, ya está terminada la rosa.
Pero el ruiseñor no respondió: yacía muerto sobre las altas hierbas, con el corazón traspasado de espinas.
A mediodía el estudiante abrió su ventana y miré hacia afuera.
-¡Qué extraña buena suerte! -exclamó-. ¡He aquí una rosa roja! No he visto una rosa semejante en toda mi vida. Es tan bella, que estoy seguro de que debe tener en latín un nombre enrevesado. E inclinándose, la cogió.
En seguida se puso el sombrero y corrió a casa del profesor con su rosa en la mano.
La hija del profesor estaba sentada a la puerta. Devanaba seda azul sobre un carrete, con un perrito echado a sus pies.
-Dijisteis que bailaríais conmigo si os traía una rosa roja -le dijo el estudiante. He aquí la rosa más roja del mundo. Esta noche la prenderéis cerca de vuestro corazón, y cuando bailemos juntos, ella os dirá lo mucho que os amo.
Pero la joven frunció las cejas.
-Temo que esta rosa no se armonice bien con mi vestido -respondió- Además, el sobrino del chambelán me ha enviado varias joyas de verdad y ya se sabe que las joyas cuestan más que las flores.
-¡Oh, a fe mía que sois una ingrata! -dijo el estudiante lleno de cólera.
Y tiró la rosa al arroyo.
Un pesado carro la aplastó.
-¡Ingrato! -dijo la joven-. Os diré que os portáis como un grosero, y después de todo, ¿qué sois? Un simple estudiante. ¡Bah! No creo que podáis tener nunca hebillas de plata en los zapatos como las del sobrino del chambelán.
Y levantándose de su silla, se metió en su casa.
-¡Qué bobería es el amor! -se decía el estudiante a su regreso-. No es ni la mitad de útil que la Lógica, porque no puede probar nada; habla siempre de cosas que no sucederán y hace creer a la gente cosas que no son ciertas. Realmente, no es nada práctico, y como en nuestra época todo estriba en ser práctico, voy a volver a la filosofía y al estudio de la metafísica.
Y dicho esto, el estudiante, una vez en su habitación, abrió un gran libro polvoriento y se puso a leer.
Miércoles, 03 de Noviembre de 2004 12:45 #. Tema: Estas y otras cosas demuestran que aún hay esperanza Hay 5 comentarios.

04/11/2004

Poema de la despedida. Buesa

EnTerraza.jpgHace años que éste es mi poema favorito, sino el qué más uno de ellos. Me pareció siempre precioso eso de dejar a una persona sabiendo que aún la quieres..., porque para mí esta despedida es una despedida forzada, es una despedida llena de dudas.

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.

Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.

No sé si me quisiste... No sé si te quería...

O tal vez nos quisimos demasiado los dos.



Este cariño triste, y apasionado, y loco,

me lo sembré en el alma para quererte a ti.

No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;

pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,

y el corazón me dice que no te olvidaré;

pero al quedarme solo sabiendo que te pierdo,

tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.



Te digo adiós y acaso, con esta despedida,

mi más hermoso sueño muere dentro de mí...

Pero te digo adiós, para toda la vida,

aunque toda la vida siga pensando en ti.

El que publique aquí y ahora, en este momento de mi vida no quiere decir que esté al cien por cien identificada con él, sólo que me gusta y en este momento me acordé de él. Yo no pienso eso de que "te digo adios para toda la vida", porque la vida da muchas vueltas y nunca se sabe.
Jueves, 04 de Noviembre de 2004 10:45 #. Tema: Estas y otras cosas demuestran que aún hay esperanza Hay 3 comentarios.

08/11/2004

¿Sigo siendo Barbie?

EnTerraza.jpgEstaba pensando en si debería cambiar el nombre del blog, al fin y al cabo una de las premisas para ser Barbie es tener Ken y yo acabo de perder al mío.

Sigo siendo mona, teniendo tetas (cada vez menos según mi hermana) y amigas (las mejores), así que... de momento me resigno a cambiar de nombre y sigo al pie del cañón. Además seguro que ella no estuvo siempre con Ken, aunque nadie sea capaz de recordarlo seguro que Barbie pasó alguna vez por lo que yo estoy pasando, así que nada, voy a seguir contando aquí el día a día de esta muñeca; sus inseguridades, sus paranoias, sus manías, sus miedos, sus frustraciones y todo lo rosa que le pase en la vida.
Lunes, 08 de Noviembre de 2004 04:01 #. Tema: Estas y otras cosas demuestran que aún hay esperanza Hay 11 comentarios.

13/11/2004

Piensa en cinco...

EnTerraza.jpgDespués de unas cuantas semanas sin jugar, vuelvo a ello, aquí van las cinco de ayer.

1.Tus cinco palabras predilectas.

Joer qué difícil!!... ¿se refiere a las cinco que más uso o a las cinco que más me gustan? Porque son distintas ¿eh?; bueno hago una mezcla. “No lo sé”, guapo, joer, meca (creo que sólo se usa en Asturias, es algo así cómo ¡caspitas!) y feliz.

2. Tus cinco canciones para enamorar.

Everything I do de Bryan Admas, Y sin embargo de Sabina, Te echaré tanto de menos de Los piratas, Los surcos de tu espalda de Revólver y Tu lado bueno, también de Carlos Goñi.

3. Tus cinco trabajos soñados.

Escritora, periodista, locutora de radio, secretaria y gancho para uno de esos programas de cámara oculta. Tiene que ser la hostia divertirte en tu trabajo, debe ser la hostia que te paguen por ir por la calle con una falda cortísima sólo para ver la reacción de la gente.

4. Tus cinco acciones para evadirte.

Poner música muy muy alta y cantar muy muy alto; escribir lo que me da vueltas en la cabeza porque aunque parezca increíble mientras escribo no pienso en ello; llorar; llamar a Medea por teléfono; y hacer los ejercicios de evasión que me recomendó la psicóloga.

5. Tus cinco objetos codiciados.

Un ático en la ciudad; un billete para irme a Egipto un mes; una casa de fin de semana en algún lugar perdido, una de esas casitas cuyas escaleras traseras dan directamente a una playa completamente vacía; una cuenta bancaria que me permita vivir sin dar palo al agua el resto de mi vida, y ahora mismo un reproductor de mp3.
Sábado, 13 de Noviembre de 2004 04:59 #. Tema: Las nuevas cinco Hay 4 comentarios.

14/11/2004

Inventario

EnTerraza.jpgDomingo, me levanto a las seis para ir al inventario general de carrefour. Dos veces al año sé que me toca meterme allí en domingo a las seis de la mañana para no salir hasta las dos o las tres; y un sábado cada dos meses también voy asumiendo que me toca meterme allí desde las diez de la noche hasta las dos o las tres de la mañana. Me voy resignando y ya casi lo veo como algo normal.

En contra de lo que pueda parecer me gustan los inventarios, sobre todo el general, porque todo el personal, desde cajeras, hasta mantenimiento está allí, todo el personal de todas las secciones va a contar ese día, así que te sueles relacionar con gente a la que normalmente sólo saludas de pasada. Si no fuese porque son en horas extra-laborales, me encantarían los inventarios.

La sección de pls es una de las más coñazo porque hay muchísimas referencias distintas y muchas cosas que contar, así que la mayoría del personal de refuerzo (cajeras y trabajadores de otras secciones) vienen con nosotros.

Y entre cálculo y cálculo, pues te echas unas risas con el que tienes al lado; y cuando vas a buscar más etiquetas para apuntar, preguntas si alguien necesita más y hablas un rato; y mientras te toca controlar lo que contó otro, tonteas un poco con ese carnicero tan mono al que hasta hoy sólo habías visto con el ridículo gorro de carnicero y aún así ya te parecía que tenía potencial ;-)

A las diez más o menos preparan un gran desayuno, bocatas fríos, calientes, pizzas, pasteles, tartas, zumos, refrescos, cafés... no sé, de todo. Los merchan (osea la gente contratada por agencia en vez de directamente por el carrefour) nos solemos hacer los dignos e irnos fuera a la cafetería a desayunar (es una larga historia, pero resumida queda en que antes los merchan podíamos utilizar los mismos baños que los contratados por carrefour, ir a sus cenas, entrar a su cuarto de la merienda etc..., pero a raíz de varias movidas que hubo, los merchan tenemos que salir al baño de los clientes, no nos invitan a sus cenas y un largo etc...), diciéndoles así, que “pasamos de ellos y de lo que nos puedan ofrecer”.

Yo hoy me quedé a desayunar allí, más que nada porque no me apetecía pasarme los veinte minutos que nos dan yendo y viniendo a la cafetería, y además porque sinceramente me apetecía mucho uno de esos bocadillos calientes y un trozo de un pastel rosa que había que era precioso ( y para encima sabía bien ¿eh?).

Calientes y gratis. Hace años que aprendí que el orgullo suele ser estúpido, yo reconozco que no tengo orgullo, sólo tengo dignidad y con ella a veces ya tengo problemas así que si fuese orgullosa no lo quiero ni pensar. No nos dejan entrar a mear en sus baños ni nos invitan a sus cenas, vale, pero en los inventarios preparan el desayuno para todo el mundo, así que yo decido ir y mostrarme orgullosa sólo cuando no me suponga ningún esfuerzo extra. (Y salir a la calle con el uniforme, con el frío que hace y tener sólo diez minutos para tomarme algo frío y pagando, se me antojaba un esfuerzo extra).

Se lo dije a mis compañeras y se mostraron un poco sorprendidas al principio “Susi, pero si tú siempre salías”; ya, pero mirar hoy prefiero quedarme aquí. Y dudo que me hayan criticado o que hayan dicho “menuda tía traidora”, y si lo dijeron pues bueno...., me resbala bastante teniendo en cuenta que de todas las personas que trabajan para esa agencia yo soy la única que protesta contra las injusticias y no se resigna como si trabajar gratis fuese algo natural. Libre elección, tú no protestas por tener que currar un domingo gratis, y yo me quedo a desayunar gratis.

Después vuelta al tajo, vuelta a volver a contar y controlar. Luego recoger todos los pasillos, que queden impecables y de propina, colocar un poco el pasillo de la leche para que mañana haya menos que hacer. No te jode...

Entre mis compañeras de trabajo distingo varias clases: compañeras de trabajo a las que les tengo tirria, compañeras de trabajo que ni fú ni fa, compañeras de trabajo que me caen de puta madre y amigas. Sólo tengo una amiga allí, o vamos, lo más parecido a una amiga, porque yo lo que se dice “amigas” sólo considero a Medea y a cinco más.

Al salir, mi amiga, dos de las que me caen de puta madre y yo nos fuimos a tomar unas sidras a la sidrería de enfrente; comimos pinchos, bebimos sidra y criticamos un poco el sistema de la agencia; el sistema de librar los domingos, el sistema de las horas que nos deben y nos devuelven cuando les sale de los cojones... Yo apenas decía nada porque sé que ellas no van a hacer nada, ¿me explico? Me caen genial, pero sé hasta dónde llegan.

Salimos y nos quedamos despidiéndonos una de ellas y yo. Me encanta esa chica, pero tiene un defecto... no sabe escuchar. Me lo paso genial currando con ella porque es muy trabajadora y muy divertida, porque nos reímos mucho, porque me gusta que me cuente cosas de su hija (que tiene un año) o cosas que le pasaron por la mañana con la mercancía; pero yo nunca le cuento nada, vamos nada personal porque no escucha.

Mientras nos despedíamos llegó su marido (que también salía del inventario) y estuvimos allí los tres hablando y riéndonos un buen rato. Me caen bien los dos, me gustan como pareja y me prestó un montón estar así con ellos hablando tranquilamente fuera del trabajo.

Al irse, ellos tiraron para un lado y yo para otro, y mientras esperaba el semáforo, miré para atrás y los vi caminar abrazados y besarse. Me dio un bajón que no supe identificar, pero a medida que llegaba a mi portal caí en la cuenta que en esa misma esquina era donde Diego y yo solíamos despedirnos de Medea y su novio. Diego me acompañaba a mi a casa y tirábamos para arriba, y Medea se quedaba un poco más en la esquina con su novio; a veces al llegar al semáforo, mientras esperaba a que se pusiese en verde, miraba para atrás y los veía abrazarse o darse un beso.

Lo mismo que hoy X con su marido. Y es que a pesar de que ellos estén casados y tenga una niña, a pesar de que a veces nos veo súper diferentes, en el fondo sólo tiene seis años más que yo y somos iguales.

En cuanto entré en el portal se me pasó la tontería y entré en casa sonriendo y pensando que a pesar de haber tenido que ir a currar un domingo, fue un día guapo; o que por lo menos el día había empezado con buen pie.
Domingo, 14 de Noviembre de 2004 20:57 #. Tema: Estas y otras cosas demuestran que aún hay esperanza Hay 7 comentarios.

15/11/2004

Yo que había jurado no llorar

EnTerraza.jpg¿Alguna vez lloraste de forma que tus propias lágrimas al caer sobre el cuerpo te hiciesen sentir un escalofrío? ¿Alguna vez lloraste en silencio para no hacer ruido y con los ojos cerrados para evitar que se te cayesen y de pronto notaste cómo una ya había llegado a tu pecho?

¿Lloraste alguna vez desde tan adentro que tus propias lágrimas te hiciesen sentir frío al ponerse contacto con tu piel ardiendo? ¿Lloraste mientras escuchabas a alguien decirte cosas que destrozaban por dentro?

Seguro que si. Y es diferente a todas las veces que lloras de dolor o de risa, es diferente a todas las veces que lloras porque sabes a ciencia cierta que en cada maldita lágrima se te está yendo un poco de ilusión; que cada surco que dejan en tu cara será el único rastro que quede de lo que hubo un día, eso y dolor.

Y cierras los ojos y aprietas los labios con fuerza para que no te oiga llorar y porque tampoco quieres oírte a ti misma. Pero las muy hijas de puta hablan tan alto que es imposible no prestarles atención; así que aprietas los labios para que él no te oiga. Porque no quieres que te consuele, porque no quieres hacerle sentir culpable de tu dolor ya que en realidad no lo es. Porque no quieres hacerle daño.

Y las sientes resbalar confiadas por tu cara, y sientes que cada milímetro que avanzan queman un poco más y te dejan una sensación más desangelada. Tu pecho se mueve rítmicamente mientras ahogas los sollozos.

Hasta que llega un momento en que ya no puedes escuchar, que le oyes pero no le escuchas... cómo cuando cae la lluvia fuera y tú estás en casa tomándote un café mirando por la ventana. No oyes el ruido que hace al caer sobre la acera, pero te lo imaginas porque alguna vez lo oíste.

Y cuando cuelgas el teléfono lo único que te puede hacer sentir mejor es abrir por fin la boca y llorar todo lo alto que te apetezca; eso sí, cierras los ojos con fuerza como si tenerlos cerrados fuese garantía para no sentir dolor.

Pero ahora que puedes no te sale llorar “con voz” así que te limitas a sollozar y a repetir “no puedo, no puedo con la vida, hoy de verdad que no”.

Aunque sepas que mañana lo recordarás todo como si fuese un sueño.

"Temblando con los ojos cerrados, el cielo está nublado y a lo lejos tú hablando de lo que ha pasado. Intentando ordenar palabras para no hacernos tanto daño. Pero yo sigo temblando , llorando". Hombres G.
Lunes, 15 de Noviembre de 2004 20:55 #. Tema: Estas y otras cosas demuestran que aún hay esperanza Hay 15 comentarios.

19/11/2004

Las del 19 de noviembre (Felicidades mamá)

50_Calendario.jpg1. ¿Estás atado al reloj o el reloj está atado a tu muñeca?

Quiero creer que soy yo quien le domina a él pero la verdad es que me siento más segura sabiendo la hora que es en cada momento. No es que lo esté mirando constantemente, pero saber que ésta ahí controlando el tiempo y que podría mirarlo si quisiese me da seguridad. Aunque haya veces que la hora dé igual.

Hubo una temporada en que estuve sin usar reloj mucho tiempo pero sinceramente ahora no sería capaz. Lo miro para ver cuando tengo que empezar a preparar la comida para que esté lista cuando mi padre llegue a comer, para ver cuanto me falta para tener que ir a currar, lo miro para saber si ya es la hora de salir; para ver cuanto queda para que pase el bus que me lleva al curso, para ver si es ya la hora de salir hacia la academia de inglés, para ver si es buena hora para llamar a Medea o estará en clase todavía....

La verdad es que excepto para trabajar, nunca llevo reloj; ahora lo miro siempre por el móvil. Y en cuanto llego de currar el sábado me lo quito y hasta el lunes no hay horarios.

2. Si pierdes tu agenda, ¿olvidas incluso la hora a la que tienes que desayunar?

Ni de coña, no tengo tantas cosas importantes que hacer cómo para tener una agenda. Lo que hago cada final de mes es imprimirme un calendario del mes siguiente, con espacio en blanco cada día por si tengo algo que apuntar, sellar el paro, el cumple de mis amigas y cosas así. Ah bueno! y también apunto los minutos exactos que trabajo para echar cuentas a fin de mes.

3. ¿Te entra el pánico si se te acaba la batería del móvil? ¿Miras la pantalla cada hora para ver si tienes mensajes?

Me jode que se me acabe justo cuando estoy hablando con alguien, o si sé que voy a estar todo el día fuera de casa y dependo de una llamada para saber en qué cafetería están, pero vamos, mientras sigan existiendo las cabinas, no problem.

Y sobre lo de mirar constantemente el móvil para ver si "tengo algo" pues la verdad que no. A no ser que esté esperando un sms de alguien especial que no acaba de mandármelo no, no soy de esas personas cansinas que están todo el día con el teléfono en la mano. Es más, muchas veces incluso se queda en casa.

4. ¿Miras los e-mails más a menudo que el correo que trae el cartero?

Por desgracia con la llegada de internet al pueblo llano, el cartero me trae muy pocas cartas. En navidad sí que me llegan postales, y por mi cumple también, alguna que otra carta de Cris desde Barcelona, y antes Diego solía mandarme cartas de amor por correo; pero vamos el correo de hotmail lo miro cada día porque me da más alegrías que el tradicional.

(Por desgracia ¿eh? que a mí lo de las cartas escritas a mano me parece muy bonito) (os imaginais haberle escrito al chico de la trenka mails en vez de cartas. Qué poco emocionante ;-))

5. ¿Sigues recordando que la información de internet alguna vez estuvo escrita en libros (con páginas y todo eso)?

Por supuesto y muchas veces prefiero buscar las cosas " a lo arcáico" que por internet. Cuanta más prisa tengo yo por encontrar algo más lento va el ordenador, así que suelo tirar de los métodos tradicionales para buscar por ejemplo el teléfono de algún sitio, el horario de los buses o del tren etc...

Pero hay que reconocer que a la hora de hacer un trabajo sobre algo, o de tener que consultar mucha información, esto de internét es de gran ayuda.
Viernes, 19 de Noviembre de 2004 20:10 #. Tema: Las nuevas cinco Hay 8 comentarios.

27/11/2004

Cuenta atrás

A un mes exacto para mi cumpleaños tengo faringitis, fiebre y un malestar general que me hace desear estar todo el rato en la cama.

Antes de trabajar volveré a tomarme todo lo que me recetó ayer el médico para ver si al menos se me pasa el malestar y estoy de humor para salir de cena.

Volveré, lo prometo :-)
Sábado, 27 de Noviembre de 2004 12:34 #. Tema: Estas y otras cosas demuestran que aún hay esperanza Hay 13 comentarios.


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