El viernes, después de rechazar dos invitaciones para cenar terminé comiéndome un Kebap y yendo al cine con mi hermana y una amiga.
Después de pagar cinco euros ochenta por la entrada, recordé porqué no iba al cine demasiado a menudo. Por eso, y porque no me gusta ver una película rodeada de gente.
Dudábamos entre Obaba, El método y Princesas y finalmente entramos a ver
Princesas porque empezaba diez minutos más tarde que las otras y así nos daba tiempo a cenar más tranquilas.
Mientras comíamos me pareció ver al hermano de Fani, pero cuando se sentó justo delante de mi en el cine no tuve ninguna duda de que era él. Cada vez comprendo mejor eso de que la vida sigue y tengo que ser fuerte porque hay demasiadas cosas que me recordarán a ella.
Que no escriba aquí no significa que haya dejado de escribir durante todos estos días ¡me hubiese vuelto loca!, a uno de los relatos que escribí lo titulé “La reina Piruleta” y qué gracia que ayer el hermano de Fani no parase de hacer ruido con el papel de una piruleta que se resistía a ser abierta. Digo “qué gracia” por decir algo…
Sigo sin encontrar el cerdito pero el otro día encontré el libro que me había regalado con una dedicatoria en la primera hoja. ¡ La muy mamona se metía con mi ojo tuerto! (allá por enero tuve un episodio Pirata)
Me gusta el cine español que se viene haciendo de unos años para acá porque los argumentos y los diálogos me gustan mucho. Me gusta la densidad de los personajes de Fernando León o los de Medem por ejemplo; me gusta la complejidad de los diálogos y las frases que se graban en la mente para siempre.
Ciertos actores y actrices españoles transmiten más que cualquier otro actor que yo conozca.
Las películas de risa no me gustan, El oro de Moscú, Trileros, Torremolinos no sé cuantos… esas no las he visto ni tengo intención de hacerlo. Quizás me esté perdiendo peliculones pero mi intuición me dice que no me van a gustar. Precisamente las películas menos comerciales son las que más me gustan, ¿alguien conoce “Una preciosa puesta de sol”?, ésta en concreto me pareció lenta y aburrida, pero los personajes tienen la complejidad que yo busco en una película y los pocos diálogos que tiene, están plagados de frases de esas que se graban en la mente.
El año de la Garrapata, Marujas asesinas, Menos es más, Krampack…. Éstas son el tipo de peli que yo llamo “peli pija”, como “libro de piscinta” pues igual. Son pelis que me gustan, pero que escojo ver cuando tengo un determinado estado de ánimo, cuando me apetece ver una peli que no me haga pensar demasiado, una comedia ligera que no sea la típica plagada de chistes fáciles y de humor zafio.
De Princesas podría resaltar docenas de frases que me gustaría haber apuntado si hubiese tenido con qué.
Cayetana es puta. Dice que las princesas no tienen equilibrio, que son tan sensibles que notan el movimiento de rotación de la tierra, y que su sensibilidad podría llevarlas a morir de pena si están demasiado tiempo lejos de su reino.
Zulema también es puta, pero como está a punto de morirse de pena, regresa a su reino.
En el aeropuerto Caye le pide que la recuerde toda la vida, porque según su madre “existimos porque alguien piensa en nosotros y no al revés”.
La película me gustó, de esas que seguramente volveré a ver pronto, y si tuviese que elegir una escena, elegiría esa en que Cayetana y Zulema hablan sobre la nostalgia.
Cayetana dice que sentir nostalgia no es malo, porque la nostalgia es echar de menos las cosas buenas que tuviste un día. Lo jodido, dice ella, es echar de menos cosas que jamás tuviste.
Zulema siente nostalgia de su país y de su hijo, y Cayetana la siente de todo eso que nunca tuvo.
Dice que se imagina el día en que su novio la vaya a buscar a la salida del trabajo, el día en que las cosas sean de otra forma. Luego, cuando aterriza en la realidad y se da cuenta de cómo son realmente las cosas, siente nostalgia.
Despide a Zulema diciéndole que la felicidad es como un desvío, que tienes que estar muy atenta no vaya a ser que se te pase hablando por el móvil o haciendo cualquier otra chorrada.
Un desvío muy importante que puede ser el principio de una nueva vida, de una vida feliz en la que consigues por fin, todo aquello que llevas años añorando.
A partir de hoy andaré con los ojos bien abiertos por si acaso, y sobretodo, procuraré no poner ninguna excusa estúpida para no coger mi desvío.