La otra cara de Barbie |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2006.
Hace unos meses escribí esto y recibí una avalancha de comentarios tanto en el blog como en privado, hoy, detrás de aquello que suscribo punto por punto, añado este mail que me llega por correo. hola Su; Tiene cojones que después de mil años viviendo en el mismo edificio el otro día un gilipollas me pregunte a qué piso voy. Para una vez, que no entro corriendo y le doy con la puerta del ascensor en las narices al vecino de turno, tengo que aguantar esto. Una y no más... Lo más gracioso de todo es que sólo somos cinco pisos con dos opciones cada uno, total 10 viviendas. No creo que sea difícil de retener. Quiero pensar que el tufo a alcohol que desprendía tenía algo que ver. Se me pasó el fin de semana entre postales de navidad, sobres y sellos. Se me pasó con una sonrisa estúpida en la cara que aunque quisiese, no podría borrar. Releyendo un mensaje de móvil que me recuerda que sigue siendo verdad. Viendo películas, haciendo zaping, leyendo, hablando por teléfono y escogiendo cuidadosamente las palabras a escribir. Se me pasó el fin de semana y no me acordé más de que el otro día vi al Chico que hizo que me gustaran los besos y no sentí nada. Y no le saludé. Pero si lo pienso, me da un poco de pena después de tantos años haber terminado así. Después de diez años de besos espaciados y caricias a destiempo. Me cuesta creer que nunca más vaya a besarle y me cuesta creer que me dé tanto igual. Creí que nunca llegaría el día, y curiosamente, hace años que llegó. ¿Qué coño? Ni pena, ni hostias. Me pasó el fin de semana con mi madre repitiéndome mil veces que hiciese la lista para los Reyes. Maquillaje, libros, un albornoz, ya sigo luego mama. Envolviendo los regalos de Mirthell, pensando los del resto. Encendiendo velas, colocando luces, tocando el mini papá noel que me regaló Diego hace años. Recibiendo mails, leyendo postales. Pensando que lo que queda de año, va a pasar volando entre quedar con unos y con otros. Entre que el viernes llegan Mede, Laura y Andre; entre que el viernes me quedo de vacaciones y quiero pasar mucho tiempo con Diego; entre cenas, entre celebraciones... Y pensar que antes odiaba estas fechas. Todo el mundo parecía estar de buen rollo, feliz y contento. Todo el mundo te deseaba lo mismo. Antes odiaba estas fechas, todo el mundo parecía tan feliz que me daba grima. Yo tenía motivos para serlo, y mucho, pero por alguna extraña razón, me irritaba la falsedad de la gente. ¿Qué coño? Ahora no solo no me irrita, si no que me uno a ellos. Y hago el mismo paréntesis en la rutina que el resto de mundo, y me intento olvidar por unos días de los problemas, de los malos rollos, de las preocupaciones trascendentales y de las que no lo son tanto. Y le deseo cosas buenas a la gente que me importa, y escribo la típica frase de "felices fiestas en compañía de tus seres queridos", y rezo para que nieve. O para que llueva mucho y haya muchos charcos para saltar sobre ellos con las botas de agua que me regaló Mirthell (que me regalará, quería decir) (y si, lo sé seguro porque fui a probármelas). Y me da igual si es fachada o realmente todos somos más felices en navidad y nuestros sentimientos hacia el prójimo son más benévolos. Me da igual si el día seis de enero todo va a volver a ser como antes, o sea, como ahora, porque ahora mismo, mi vida, con todas sus preocupaciones trascendentales y todas las que no lo son, es cojonuda. FELIZ NAVIDAD Cuando estás con la persona de la que estás enamorada, incluso compartir unas toreras y beber a morro de una botella de zumon dentro de un coche, en el parking de un centro comercial,es un plan perfecto. SI, SUSANA LOS REYES MAGOS EXISTEN Nadie puede concebir ni imaginar todas las maravillas no vistas e invisibles que hay en el mundo Francis P. Church Erase una vez una niña muy avispada, llamada Susana, que allá, cerca de las Navidades, mientras se tomaba su taza de Colacao para ir a la cama, preguntó a sus padres con toda la inocencia de sus 7 años: oye papi ¿existen los Reyes Magos? Mis amigos dicen que no. y yo les he dicho que tu no me engañabas nunca y que me dirías la verdad ¿existen papi?. El padre de Susana se sintió tan cohibido como la mayoría de los padres cuando las conversaciones empiezan a centrarse en las actividades que tienen por escenario las estrellas guiadoras, los camellos y las grandes escaleras. Para salir airoso de “la encerrona” ni corto ni perezoso recomendó a Susana que hiciera la pregunta a los que son expertos en todo: a los redactores del periódico local. Así que Susana cogió la pluma e hizo la eterna pregunta de la infancia a dicho periódico: “Papá dice: “Si viene en el periódico es que es verdad.” Por favor díganme la verdad: ¿existen los Reyes Magos?” Han pasado muchas Navidades desde que Susana pidió que le dijeran la verdad, pero lo que es real y lo que no lo es no ha cambiado. Los niños y niñas de todas las épocas sienten un deseo profundo de creer en unos seres magníficos, benévolos y generosos que hacen regalos para premiar a los buenos. La Navidad permite al niño que duerme en nuestra alma renacer todos los años y despierta un sentimiento de alegría y maravilla que ni tan sólo once meses de dudas, escarnio o desánimo pueden apagar. Lo único que se nos pide es que creamos. ¿Qué creamos en qué? En lo que más signifique para nosotras en este momento. Que el amor hace posible creer en todas las cosas, especialmente en los milagros. Que hay un milagro que lleva tu nombre. Que cuando miras a una estrella y formulas un deseo la gracia interviene para que este se haga realidad. Que existen los Reyes Magos y has sido muy buena, muy buena este año. ¿Y has escrito tu carta? Sí, me refiero a ti. Si no la has escrito escríbela hoy con gran ceremonia. Siéntate con una taza de cacao caliente, tu mejor papel de cartas y tu lista de deseos y dile a los Reyes Magos lo que quieres. Ahora escoge un regalo mundial y dile a los Reyes Magos que deseas. Ahora escoge un regalo que sólo el Espíritu pueda hacer. Mete tu carta en un sobre y envíala. Espera. Observa lo que pasa. Sé feliz. Durante el resto del invierno declara con frecuencia (puedes hacerlo en voz baja) mientras haces tus quehaceres cotidianos: “¡Creo! ¡Creo! ¡Creo!. Empieza creyéndotelo le contestó un periodista y ensayista, Francis P. Church, a aquella pequeña niña Susana en respuesta a su carta al periódico hace ya tanto tiempo, casi un siglo: Susana, tus amiguitos se equivocan. Les ha afectado el escepticismo de una época escéptica. Solamente creen en lo que ven. Piensan que nada puede existir si sus pequeños cerebros no lo comprenden. Todos los cerebros, Susana, sean de adulto o de niños son pequeños. Si Susana, los Reyes Magos existen. Existen con tanta seguridad como existen el amor y la generosidad y la devoción, y tú sabes que estas cosas abundan y dan a tu vida su belleza u su alegría más elevadas. ¡Ay que triste sería el mundo si no existieran los Reyes Magos! Sería tan triste como si no existieran Susanas. No habría entonces fe infantil, ni poesía, ni romanticismo que hicieran tolerable esta existencia. No disfrutaríamos, excepto con los sentidos y la vista. Se extinguiría la luz eterna con la que la infancia llena el mundo. ¡No creer en los Reyes Magos! ¡Sería lo mismo que no creer en las hadas. ! Las cosas más reales del mundo son las que no pueden ver los niños ni los adultos. ¿Alguna vez has visto hadas bailando en el césped? Por supuesto que no, pero esto no demuestra que no existan. Desmontas el sonajero del bebé y ves lo que hace ruido en su interior, pero hay un velo que cubre el mundo no visto que ni los adultos más fuertes que jamás hayan vivido pueden apartar. Sólo la fe, la fantasía, la poesía, el amor, el romanticismo pueden apartar esa cortina y ver. La belleza la belleza y la gloria que hay en el más allá. Ah, Susana, en todo este mundo no hay nada más que sea más real y permanente. ¡Que no existen los Reyes Magos! ¡Gracias a Dios viven y viven para siempre! Dentro de mil años, Susana no, dentro de diez veces diez mil años, continuaran alegrando el corazón de la infancia. Aplaude si crees. Si no el más, este es uno de mis días predilectos. Mi cumpleaños. Llamadas, mensajes, e-mails, regalos, sonrisas... Veintisiete años. Ayer a las 00 hora zulú me llega el primer mensaje de cumpleaños, y Eli me emociona haciéndome sentir importante. A la misma hora zulú oigo la voz de MedeaImperio felicitándome, y los cincuenta siguientes minutos recordamos el pasado. Mientras van llegando más mensajes, Sara, Lau, Andrea, Ana... Me despierto esta mañana con el de Vero. Luego el cartero me trae un paquete (¡¡¡gracias Sara!!!). Enciendo el ordenador y me encuentro con los post de Ainoha y Alba (¡¡gracias!!!), con un mensaje de Carmen :-)), con un mail de Ger, con una postal de Alba.... (estúpido suspiro de felicidad, estúpida sonrisa) Gracias a todos |
