La otra cara de Barbie |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006.
Para una vez que puedo permitirme el lujo de quedar durmiendo la mañana un día por semana (ventajas de tener fiebre y malestar general)... las obras en casa de los vecinos de arriba empiezan a las 8.30. No tengo palabras para explicar la mala hostia con la que me despertado... Las 24 horas de un sábado o de un domingo, no cunden lo mismo que las 24 horas de un día cualquiera de esos que no vas a trabajar y te quedas en casita. Llevo dos días en casa y aún me queda uno. No está mal empezar a trabajar un viernes, y más, teniendo en cuenta que la próxima semana ya me cojo las vacaciones y sólo curro hasta el jueves. No ha hecho falta ni que me pidiese la baja, con el justificante del médico me da para un día entero, y los otros dos, digamos que me los he cogido "de vacaciones". Me levanto más o menos pronto (las obras del piso de arriba y las del portal de al lado, quiera que no, influyen), desayuno viendo la tele, entro un rato en internet, si quisiese me daría tiempo a limpiar y ordenar mi habitación en condiciones, como, me echo una siestilla, otro rato más de internet, más tele, charlas telefónicas interminables, cena, más tele y otra vez a la piltra. Puede sonar monotemático y/o aburrido, pero yo a veces me tengo que pellizcar para ver si es real. Un sábado o un domingo, por ejemplo, el tiempo no me da para tanto. Me levanto, hago las cuatro cosas obligatorias y luego, no sé qué hago que el día se me pasa volando. Creo firmemente que los domingos tienen menos horas... Y para terminar este post tan insípido, dos cosillas... La primera es que el futbol, decididamente, me aburre soberanamente. Ayer mi hermana, de la que bajó a por el pan, compró cerveza y panchitos (también me llamó por teléfono para ver si se pasaba por la mercería a comprar pinturas para dibujarnos en la cara la bandera de españa, pero me juré que eso no lo contaría jamás). Habíamos acordado que veríamos el partido juntas e intentaríamos meternos en el papel, o sea, emocionarnos y celebrar los goles como cromañonas. ¿Os acordáis de un capítulo buenísimo de Aquí no hay quién viva en que Mauri y Fernando fingen que les gusta el futbol para que nadie sospeche que son gays? Pues algo parecido... Cada una en un sofá, tapadas con su respectiva mantita, más quietas que si estuviésemos durmiendo y más tranquilas que si estuviésemos escuchando a Bach. Coñazo de partido por dios..., y eso que hubo cuatro goles, que si no... La segunda es que me encanta la tele-basura. Y me engancha. En el descanso del partido pusimos el Tomate y ahí si que nos emocionamos, "¿¡viste tía?!" "hostiaaa" "joder, qué bueno", entre el pimpampun de Ronaldiño y no sé qué otra cosa, se nos pasó el tiempo tan rápido que cuando volvimos a cambiar, ya nos habíamos perdido un gol. Luego, a media tarde, me senté otro poco a ver la tele y casualmente, en telecinco estaba una de Gran hermano discutiendo con varios periodistas/famosos. La cosa era que cada uno tenía un minuto para increpar a la Gran hermana, y luego ella, otro para responderles. No exagero si digo que se me caían lágrimas de la risa. Un minuto, dos, tres... a la media hora todavía seguía pegada a la tele. Menos mal que llegaron los anuncios y pude irme. Como dentro de casa no tengo cobertura, me paso, digamos que bastantes horas, hablándo por teléfono a la ventana. Al principio me daba una vergüenza horrible, pero desde que un día doblé la esquina y vi a mi hermana en una ventana y a dos vecinos del edificio de al lado, haciendo lo mismo, parece que lo llevo con más dignidad... Así y todo, cuando hablo de alguien del barrio (generalmente de algún compañero de body-pump9 procuro hablar bajo por si acaso... Como dato curioso, apunto que un sesenta por ciento de las veces que estoy hablando con Medea por teléfono, veo pasar a su padre por debajo de mi ventana. Siempre me hace gracia. Y a lo que iba... que en tantas horas, he visto a infinidad de gente buscando aparcamiento con el coche, a infinidad de gente dejar el coche mal aparcado en la esquina encima de la linea amarilla, y a infinidad de gente intentando meter el coche en un espacio irrisorio. Nuevamente... qué diferentes se ven las cosas desde fuera. Desde mi ventana, veo clarísimamente que Ese coche, no va a entrar en Ese hueco ni de coña, ni de una maniobra ni de un millón, más que nada porque no CABE. Hay que ver lo burra que se vuelve la gente a la hora de aparcar. Desde mi ventana también he visto a bastante gente, bajarse a mover una moto para pagar ganar treinta centímetros, cuando lo que debería ganar son treinta metros....; he visto a gente incapaz de aparcar en un hueco ms que suficiente, y he sonreido maliciosamente al comprobar que no soy la única a la que a veces se le cruza un sitio, y no hay manera. Hombres, mujeres e incuso jóvenes de esos que van con camela a tope Les veo mover el volante a la izquierda, cuando clarísimamente deberían moverlo hacia la derecha; les veo dar marcha atrás y marcha alante sin girar el volante, cuando es obvio que deberían moverlo... ainsss, qué ganas de colgar el teléfono, sacar medio cuerpo fuera y ponerme a darles instrucciones gesticulando exageradamente .... "Así no hombre por dios, ¿no ves que no entra? a ver, a ver... gira un poco más a la derecha, un poco más, veeenga, así, así, PARA, te he dicho un poco joder ¿no me escuchas?, venga, mete la primera y gira el volante todo para el otro lado, asíiii, venga, bien, bien, vas bien, más coño ¿te he dicho que parases? venga, gira más, más, más, ahí. Perfecto, ¿ves como no era tan difícil? Si es que... paisano tenías que ser" |
