La otra cara de Barbie |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.
Para Coelho, abril es el mes de"aceptar el riesgo": exiten momentos en los que todavía es necesario correr riesgos, dar pasos insensatos. Y a mí, por primera vez en muchos años no me evoca a Sabina preguntándose quién coño le ha robado el mes de abril, melancólico..., sino que tarareo sin querer la cancioncilla esa de Alejandro Sanz "y cuando llega el mes de abril, y cuando quiero ir al desiertoooo" tan llena de energia y de esperanza.... Hace años que tengo pegado este texto en un folio contra la pared. Hace tiempo que no lo leo, pero antes lo leía cada noche como quien lee la biblia y al terminar, me sentía tan liberada como a quien le dan la absolución. Me llegó por mail hace mucho tiempo, no sé quien es su autor ni quién me lo envió, pero me gusta el mensaje, así que... Nos alivia pensar que nuestros hijos vivirán durante toda nuestra vida, que los amigos estarán a nuestro lado hasta el final… que todos los embarazos llegarán a término, que todos los bebés nacerán sanos, y vivirán por muchos años.... Cada segundo puede ser una eternidad… de hecho, la Eternidad, no es más que una sucesión de instantes… Teniendo en cuenta que entro a currar a las nueve y que aún estoy sin duchar... Teniendo en cuenta que a las dos y media de la mañana me desperté y que seguía mirando el reloj a las 03.41... Teniendo en cuenta que no tengo ningún post preparado... A lo único que entro hoy aquí es a desearle FELICIDADES a COVI, y a mandaros un beso a todos. Esta semana se me presenta complicada porque el viernes me piro con Diego a una casa rural/spa, y tengo bastantes cosas que hacer antes, pero intentaré ponerme cuanto antes al día, para que no se me acumulen demasiadas cosas :-) Hay coches que huelen a “aqua”, otros a “pacific air” y los hay que huelen a “brisa marina”. Las posibilidades de ambipur son infinitas… Hay coches que huelen a tabaco por mucho ambientador “anti tabaco” que usen, otros que huelen como la ropa que lleva mucho tiempo en el armario y otros que huelen, simplemente a limpio. El mío, original dónde los haya, huele a ajo. Hace años, una compañera de carrefour me dijo que los ajos te protegían en caso de accidente; que alguien los tenía que robar y regalártelos y que luego se colocaban en una bolsita en algún lugar del coche. No fue difícil robarlos de la frutería. Me los regaló y yo los metí en una bolsita de plástico pequeña. Los bajé al coche, los metí en el maletero…. y me olvidé de ellos. Un buen día, después de pasar toda la tarde al sol en algún merendero, cogí el coche para volver a casa y nada más entrar, un penetrante olor a ajo casi me tumba. Primero me entró la risa, pero luego… ni puta gracia tener que meterme allí dentro. Por lo visto, al coche le dio demasiado el sol y los ajos “se frieron”. Me acerqué al maletero y la bolsa estaba ardiendo, pero por alguna extraña razón, en vez de tirarla, la volví a dejar donde estaba. Lo mejor era la cara de éstas. Que si qué tufo, que si baja la ventanilla, que si aquí no se puede respirar… Ingenua de mí, creí que el olor se iría… Dejaba las cuatro ventanillas bajadas (y el coche a la sombra, of course) cada vez que íbamos a algún merendero y nos quedábamos cerca del coche; compré un ambipur de esos de “fresh nosequé”; llegué incluso a vaporizarlo con la típica colonia de fresa del ifrocher, pero ni por esas… El olor a ajo, sigue ahí. Y cada vez que al coche le da el sol un poco más de la cuenta, a mí ya me entra la risa pensando en volver a montar en él. Sobretodo cuando voy con gente, y les veo por el retrovisor mover la nariz y mirar disimuladamente alrededor… Qué bien huele ¿eh? No dejará de ser una tontería, pero hoy 20 de abril me he despertado tarareando la cancioncilla y pensando que sería precioso recibir algún día, uno cualquiera, una carta así. O parecida... A pesar de la música alegre, a mí esta canción me hace llorar. De alegría y de tristeza. De tristeza por lo que nunca tuve y de alegría porque me reconforta saber que hay más personas que luchan por sus sueños. Aunque en el camino se dejen cosas que querían con locura. 20 de abril del 90, hola chata ¿como estás? ¿te sorprende que te escriba? tanto tiempo es normal. Pues es que estaba aquí solo, me había puesto a recordar, me entró la melancolía y te tenía que hablar. ¿Recuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo? Las risas que nos hacíamos antes todos juntos. Hoy no queda casi nadie de los de antes y los que hay han cambiado. Bueno pues ya me despido, si te mola me contestas, espero que mis palabras, desordenen tu conciencia. Pues nada chica, lo dicho, hasta pronto si nos vemos, yo sigo con mis canciones, y tú sigue con tus sueños. Celtas Cortos. Después de mucho mirar y mucho dudar sobre dónde nos apetecía más ir ¡¡ya tenemos reservadas las vacaciones!! Me voy unos días con Diego a Granada, en el mes de junio que es el único mes en que él tiene vacaciones. En principio nos vamos el martes días trece y volvemos a gijón el sábado por la noche. Hemos sacado por un lado los billetes de avión y por otro el hotel y nos ha salido tirado de precio. ¿Habéis estado alguna vez allí? ¿alguna sugerencia sobre cosas que ver o sitios chulos para comer? Ainsss, no hago más que mirar la página del hotel e imaginarme espanzurrada al sol en una de las tumbonas de la piscina… tomándome un coctel de colores en el chiringuito… Definitivamente, tengo muchas ganas de irme. ¿Nos hacemos adultos cuando, entre otras muchas cosas, empezamos a comprender que cada una de nuestras acciones trae consigo una consecuencia? ¿Cuando comprendemos y aceptamos que cada cosa que hagamos, irremediablemente dará lugar a otra y así hasta el infinito? ¿Cuando asumimos que si hacemos esto hoy, quizás mañana nos tengamos que enfrentar a aquello? No es que quiera escribir una tesis sobre el hecho de hacerse adulto, pero ultimamente le he estado dando vueltas en la cabeza. Antes no solía pensar demasiado en las consecuencias de las cosas y luego venían las lamentaciones (o las sorpresas agradables ¿ehh? que no todo es malo); y si en un momento determinado tenía ganas de gritar, gritaba y después ya vería. Ahora de vez en cuando también pienso en las consecuencias y las valoro. Y pienso que si hoy te grito, mañana quizás me pedirás explicaciones. ... que al final nos vamos a granada como estaba previsto. Y que ya tengo las entradas para la alhambra. Disfrutad del puente los afortunados que lo tengais ;-) |
