La otra cara de Barbie |
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.... o al lugar dónde fuiste feliz no debieras tratar de volver. O al menos, no debieras tratar de volver para sentir lo mismo. Esperando encontrar lo mismo. Medea, Ana, Bea y yo. Nos medio perdimos para llegar porque se nos hizo de noche y llegamos más tarde de lo previsto porque por aquel camino tan oscuro y estrecho no me atrevía a pasar de los veinte kilómetros por hora. Llegamos a la caravana y subimos las mochilas. Nos cambiamos de ropa. ¿Vais a salir de princesas o de panchas? De panchas ¿no? yo traje estas botas que son el antiglamor en persona. De princesas of course. ¿Alguien tiene rimel? Si que es bonito, pero yo nunca me pinto los labios. Cogemos un taxi para llegar a llanes. ¿Ponemos bote?. Las medio perdí intentando encontrar una plaza llena de sidrerías que había visto cuando fui con Diego. Venga aquí mismo. ¿Qué pedimos? tras una larga deliberación cada una escoge una tapa. Es verdad que siempre comemos lo mismo. Decidimos que es hora de irnos cuando nos llevan la cuenta sin haberla pedido. Zona de bares. Treceañeros. Quinceañeros. Dieciochoañeros. Cuatro puretas. Jajaja. Bares de dos metros cuadrados con la música demasiado alta. Bares enormes llenos de feos y de raros. Si hay algo que no ha cambiado después de diez años, son los raros que hay... Un camarero que es igual que Paquirrín con una camiseta que pone que es un chico fácil. Un tío peinado como el rey león. Mustafá lo llamamos nosotras. Bruja avería, lo llamaba el grupo de tíos poco discretos que teníamos al lado. Una canción ridícula que a Medea la hacía morirse de risa. Tetas al aire, tetas al aire, tetas al aire... y una mamadita. Un tío que todavía se debe estar cagando en mis muertos del pisotón que le metí. Dos raros que se nos acercan intentando hacer amigas. Aahaaaa. Soy Nelson. Aahaaaa. Parada en la máquina para sacar gominolas. Nos apalancamos en un portal. Un grupo de "tineyers" se refiere a nosotras como "puretas". Ana se indigna cuando se entera de lo que quiere decir. Un bar petao. El Mustafá del otro bar. Un CaradeCulo con ganas de rucar. Yo muerta de risa imaginándome allí a Vero. Medea cagándose en mis muertos cuando le acerco "esos botones" a sus pies al aire. ¿Qué botones? ¿Sacarino? Aahaaa, ahora soy Nelson Sacarino. Aahaaa. Cierra el chiringo y vamos a la parada de taxis a por uno que nos devuelva al campig. Otra cosa que no ha cambiado en estos diez años son las colas que se forman en la parada cuando cierran los bares. Decidimos ir a pata para pillar uno por el camino, y después de que un cabrón pasase de largo sin mirarnos, pillamos uno libre. Llegamos a la caravana y se pone a diluviar. Diez minutos de puesta en común y Ana se mete en la cama. Una hora después hago lo propio. Cada vez que me despierto oigo a Medea y Bea hablar de tíos, se sexo y de la vida en general. Casi tres horas después se meten en la cama. Lo último que veo antes de dormirme es el culo de Medea. A Medea haciendo malabares con el culo al aire para sacarle una foto a Ana durmiendo. Cuatro horas después suena el despertador. Nos vestimos, dejamos la caravana como la encontramos y nos vamos a Llanes a comer. El alsa de Ana sale a las siete. Venga, llorar un poco ¿eh? ;-). Aloja Ana, nos vemos en octubre. Dejo a Mede en casa, luego a Bea y por fin llego a la mía. Hace años, y digo años siendo completamente consciente de lo sosa que me volví, que no llegaba a casa a las siete de la mañana. Y más años todavía que no me daban las nueve oyendo a Mede decir que los hombres de cuarenta años quizás busquen formar una familia y que ella no se liaría con un hombre divorciado... No era lo que me esperaba. Como dice Sabina, al lugar dónde has sido feliz no debieras tratar de volver. De todas formas, me lo pasé bien. Dormí poco, comí mucho, me reí mucho, conocí a Nelson Sacarino.... Hoy se fue Medea, y estoy triste. Y sé que ella también lo está y me jode mucho no poder hacer nada para animarla. Para colmo, hoy volví a trabajar. Sólo fueron siete días sin ir, pero qué rápido se acostumbra uno a la buena vida. Y mira que me gusta mi trabajo y mira que me lo paso de puta madre.... Aún así, ayer estuve todo el día con una intranquilidad que ni te cuento. Con un nudo en el estómago y unas estúpidas ganas de llorar. Se fue Medea y volví al curro. Me la suda lo que diga el calendario, se acabó el verano. Se acabó salir a comer y cenar fuera la mayoría de los días. Se acabó el llegar a casa tarde con una peli del videoclub y llamar para que nos traigan una pizza "maquein". Se acabó quedar en casa de V. para ver pelis de miedo que más que miedo dan risa. Espanzurradas en el sofa atentas a lo que hacía el cura. Se acabaron las cañas en la terraza, y los tintos de verano que te cobran como "calimocho"; se acabaron las sangrías "de máquina de esas de granizado" con una miserable rodaja de limón. Se acabó lo de poner el despertador a las once porque quedamos para desayunar.... Mira que me gusta a mí el otoño ¿eh? pues este año, me da cosa que se termine el verano. Y eso que los veranos ya no son como antes, cuando todas estudiabamos y teníamos casi tres meses por delante para hacer lo que nos diese la gana. Se acabaron hace tiempo aquellos veranos de globos de agua y de playa. Y los echo de menos, aunque ahora odie con toda mi alma la arena. Se acabaron los veranos dónde se hacían cosas en pandilla. Hace mucho tiempo que se acabaron y a mí me entra la pena ahora. Justo cuando se acaba el segundo verano "de adultas". El segundo verano en el que la mayoría de nosotras trabaja y tiene veinte días miserables de vacas. Justo ahora que se acaba el primer verano en el que fuimos menos pandilla que nunca. Cada una con sus planes y sus cosas, si te viene bien, te unes... El primer verano en el que D. tuvo obligaciones y no pudo salir siete días a la semana como a él le gusta. El primer verano en que me dio pena que no saliese. Su primer verano de adulto. Y ahora que se termina, empiezan los planes para septiembre, para el otoño, para la nueva vida que comienza ahora... Porque ya dije alguna vez que para mí, lo de echar la vista atrás y hacer recuento de los éxitos o fracasos no se hace en navidad, si no en septiembre. Una mirada detenida del año, con la melancolía del verano que se muere y con la ilusión por un otoño lleno de cosas nuevas. Que tengas un buen día Mede :-) Oh my god! Alguien ha llegado a este blog buscando imágenes de "frenillos desgarrados"... Una de las cosas que más me divierten de mirar las estadísticas, es precisamente esta, saber cómo cojones llega la gente aquí. |
