La otra cara de Barbie |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2007.
"Si aceptamos todo lo que hay de malo en nosotros y, aún así, creemos que merecemos una vida alegre y feliz, entonces estaremos abriendo una enorme ventana para que al amor entre. Poco a poco, los defectos desaparecerán por sí mismos, porque el que es feliz sólo puede mirar el mundo con amor, esta fuerza que regenera todo lo que existe en el universo." P. Coelho. Las valquirias A mi diciembre me gusta porque entra el invierno. Porque es mi cumpleaños. Porque hay muchos días de fiesta y además tengo una semana de vacaciones. Porque hace frío. Porque sigue haciéndose de noche pronto. Porque recibo postales de navidad. Porque escribo postales de navidad a la gente que me importa muchomuchomucho. Porque me llegan sms de personas que no espero y me hacen sonreír. Porque diciembre siempre me pone un poco melancólica. Porque Mede tiene vacaciones. Porque entre brindar con unos y brindar con otros, se come y se cena muchos días fuera de casa. Porque suena bonito. Diciembre. Me pasa Merrick esta especie de meme. Le digo que me va a costar trabajo encontrar ocho cosas sobre mí que se puedan contar y no haya contado aún. Me anima a hacerlo igualmente. Allá voy. 1. Decidí crearme un blog porque mi amiga Carmen tenía uno y yo, culo veo, culo quiero. Le puse "La otra Cara de Barbie" por un artículo de Lucía Etxebarría que había leído y me había gustado. El estilismo hortera al que tantas referencias hace Steloide fue fruto de la inexperiencia y la vagancia. Pienso en cambiarlo tres veces al mes pero me pongo a mirar plantillas, a combinar colores y elegir formatos... y me da tal pereza que lo dejo como está. Se admiten sugerencias. 2. Aunque ya no me guste salir de fiesta, echo increiblemente de menos el tiempo en que me gustaba. Echo de menos la época en que salía viernes y sábado hasta las tantas, la época de desayunar con quien cuadrase en la cafetería que estuviese abierta. Echo de menos la ilusión de ponerme guapa para salir; el ir a un bar y luego a otro y ver a un montón de gente conocida. Las risas, el pasteleo, los raros, los guapos... ¿Se puede echar de menos algo que ahora no quieres ni regalao?. Es raro... aunque ahora me guste más, quizás lo que eche de menos sea como era yo entonces. Si alguien me entiende, que me lo explique. 3. Me gusta mi trabajo. Quizás sea de las pocas personas que conozco que puede decir esto. Me gusta lo que hago. Aunque a veces salga quemadísima de allí, aunque a veces me apetezca mandar a todo el mundo a tomar por el saco; aunque me desquicien ciertas personas con quienes tengo que lidiar a diário; aunque cambiaría cosas... a pesar de todo, me gusta mi trabajo. Me gustan muchas de las personas con quienes tengo que relacionarme a diário. Me gusta mi horario. Me gusta mi puesto, me gusta mi cargo. No me aterran los domingos. 4. Cada vez estoy más a gusto conmigo misma. Cada vez me gusta más vivir aquí dentro de mi cuerpo. Con mi mente, mi corazón y todas sus movidas. Aunque haya algunas cosillas que cambiaría y aunque a veces llore desquiciada "porque no quiero ser así", en el fondo, me gusta bastante como he ido evolucionando. 5. Cada vez soy más intransigente con las cosas que no me gustan. Puede que antes odiase diez cosas y pudiese pasarlas por alto de vez en cuando. Ahora solamente odio cinco pero no les paso ni una. 6. Soy incapaz de ahorrar. Cuando curraba en el mierdafur ganaba menos de la mitad de lo que gano ahora. Ya tenía coche, ya pagaba garaje y además hacía un curso de quiromasaje que me costaba 100 euros al mes. Ahora sigo teniendo coche, sigo pagando garaje, estoy estudiando un módulo de Secretariado que me cuesta 90 euros al mes.... me pago el psicólogo (más bien me pagaba, que ya me ha dado el alta!!!), me pago las lentillas, me pago las gafas, me pago las cremas y el maquillaje, la peluquería, la depilación, las cenorras fuera de casa, las comidas fuera de los fines de semana, las sidras, los vinos, los cafés, cosillas para el ASA... Si me paro a pensar, hace tiempo que no me compro nada de ropa, hace tiempo que no entro en el kiosko a por provisiones de gominolas, no me compro revistas, no juego a la lotería ni me compro cupones (rascas si, son mi perdición)... ¿en qué cojones se me va la pasta?. 7. Nunca he ido a un concierto. Y en este punto no me extiendo porque habla por sí sólo. 8. Nunca me ha servido para nada el curso aquel de quiromasaje que me costaba 100 euros al mes. Salvando a Medea en la mesa de la cocina, boca abajo y con las piernas colgando hacía arriba, nunca le he dado a nadie un masaje, ni tengo intención de hacerlo. Es cansado, aburrido, y hay que hacer demasiada fuerza. Recordad que participo en el concurso de "Un año en Un post" , así que... pensad en la super sopresa que le daría a Diego diciéndole que me lo llevo a nueva york, y votadme ;-). En el post de abajo. Estoy de cortocircuito. Me explico.... hace días, no sabría precisar si son cinco o seis se me debió cruzar algún cable que no logro identificar y desde entonces... estoy cortocircuitada. Cara seria, mala hostia, poca paciencia, hostilidad, poca tolerancia a las gracias-sin gracia. Malhumorada, susceptible, airada, irritable, resentida... Irascible... Me cuesta sonreír, me cuesta centrarme en conversaciones que me importan una mierda y en las que me importan también; me cuesta ser agradable y simpática. Lo más sangrante de todo es que no encuentro el cable chungo. Varias ideas y varios nombres de persona me rondan la cabeza, pero ninguna despunta sobre las demás... Seguiré informando... Hay personas que parecen tener siempre un "motivo" para comportarse como auténticos gilipollas. Que si no pasó la segunda fase de una oposición, que si lleva cinco años en el mismo curro de mierda, que si le acaba de dejar su pareja, que si se le muere un familiar, que si mierda para ellos. Las primeras veces tú mismo les justificas "bah! no se lo voy a tener en cuenta porque acaba de salirle la nota suspensa de las oposiciones" "bah! no se lo voy a atener en cuenta porque lleva dos meses en crisis con su pareja y seguramente lo estará pasando mal" "bah! no se lo voy a tener en cuenta porque lleva estancado cinco años y no ve la luz por ningún sitio" Bah. ¿BAH? ¿hasta cuando? Estoy hasta los cojones de la gente para la que nunca es un buen momento. Hasta los cojones de la gente que nunca atraviesa etapas de calma en las que tratar bien al prójimo y ser un poco más condescendientes con los deseos y las decisiones ajenas. Hasta los mismísimos cojones de los ególatras que jamás se paran a pensar cómo nos pueden afectar a los demás sus bufonazos. Haces un esfuerzo en ir a hablar con esa persona que sabes que lo está pasando mal y te responde con un bufido. Intentas calmarte, respirar hondo y no mandarla a tomar por el culo, al fin y al cabo "está pasando por un mal momento". Pero luego, cuando te es imposible dejar de pensar en el bufido, empiezas a pensar en aquella otra vez que te hizo lo mismo porque "le había dejado su pareja" y en aquella otra que le fuiste a buscar a la salida del trabajo para que se despejase un poco porque se le había muerto alguien y te contestó airadamente; y sigues pensando.... y pensando... y llegas a la conclusión de que hay gente que siempre parece tener un motivo para comportarse como una gilipollas. Son gilipollas. No se me ocurre mejor manera de escribir el último post del año que agradeciendo todos los mensajes que he recibido estos días, los crismas de navidad, las postales de cumpleaños, los mensajes en el blog, los sms... gracias por todo. Por hacerme sentir querida. Por contribuir a mi estúpida felicidad... Mi cumpleaños, estupendamente. Lo empecé en la piltra con Diego y lo terminé cenando con las personas que más quiero del mundo entero. Sólo faltaba Mirthell que tenía cena de curro. Muchos regalos, muchas llamadas y muchos besos... Días de vacaciones que pasan volando entre compras de última hora, cafés y siestas. Tardes que pasan antes de que me de cuenta buscando una cafetería chula dónde haya sitio. Desayunar fuera, comer fuera, y cenar fuera. Arrasar con los restos de mi nevera y llevarlos a ASA el día de navidad porque no tenemos nada para cenar. Pensar en qué regalos comprar, echar cuentas, echarme las manos a la cabeza y seguir comprando. Pensar en lo poco que me queda para volver a trabajar, ponerme de los nervios... recordarme a mí misma que me gusta mi trabajo y que no debo quejarme. Sonreír aliviada al mirar el calendario y ver que el lunes siete es festivo. Sonreír con nostalgia porque se termina otro año. Un buen año. Feliz 2008 a todos. |
