Es raro pero a veces buceo en la memoria en busca de recuerdos que me hagan llorar. No sé porqué lo hago. Suelo irme unos diez años atrás, cuando lloraba por el chico que hizo que me gustasen los besos. Me recuerdo a mí misma fragil e inocente, me recuerdo mirando el reloj cada cinco minutos para ver si era ya la hora del cambio de clase. Me recuerdo con una minifalda gris y los libros en la mano. Me recuerdo con el pelo suelto y una goma en la muñeca por si me lo quería atar.
Me recuerdo besándole con vergüenza. Con ganas. Me recuerdo sonriendo en una plaza de una ciudad del sur. Caminando de la mano por calles desconocidas con el chico más guapo del viaje. Me recuerdo sonriendo estúpidamente al pensar en él.
Me entraño a mí misma. Sonrío con nostalgia y con pena. Con rabia. ¿Por qué tendríamos que terminar así? A veces es mejor dejar las espinas donde están. O sacarlas sólo lo justo para que dejen de doler. No es que me arrepienta pero... a lo mejor sí. Ahora que ha pasado el tiempo, comprendo que no tiene sentido seguir jugando con la espina una vez que te has quitado. Supongo que volvería a hacerlo. O a lo mejor no....
Me recuerdo con mi minifalda gris mirándome en los cristales y preguntándome si le gustaría. Recuerdo que sí le gusté. Y sonrio.
Y a veces estos recuerdos me hacen llorar y otras voy un poco más allá y abro la caja granate. Y miro las fotos, y me pruebo su anillo. Y miro avergonzada el plástico de una madalena, y pienso "qué guarrada", pero nunca lo tiro. La próxima vez lo tiro fijo. Pero sé que es mentira.
Y leo letras. Intento evocar olores que se diluyeron en el tiempo. Pero siempre lo recuerdo si me esfuerzo lo suficiente. Kiwi. Y sin darme cuenta estoy llorando. Y veo el puto bote de vaselina de kiwi como si lo tuviese delante. Y no sé si a tí te pasa, pero a mí a veces me cuesta "salir" de mis pensamientos. Y me cuesta salir de la visión del puto bote. Y me parece que de repente, todo huele a kiwi. Joder, si hace dos minutos tenía que esforzarme...
Y cierro la caja, satisfecha, mientras me seco con la manga del jersey las lágrimas. Y por muy masoca que suene, me siento aliviada por sentir. Por haber sentido, por saber que puedo volver a sentir cada vez que quiera. A sentir aquello. Y me alegro de haberlo vivido, de haberlo llorado. Me alegro mucho, no sé por qué.
Y devuelvo la caja al armario y la vida sigue. Con mis manías, con mis cosas raras. Con mis recuerdos.
Y doy gracias por haber vivido. Lo que he vivido, tal y como lo viví.
Aunque ahora, desde aquí cambiaría cosas, si pudiese, volvería a vivirlo igual.
Los recuerdos, la nostalgia, los fantasmas del pasado, todas esas cosas que se agitan en el fondo de la memoria, y que nos provocan las reacciones que menos esperamos, incluso lágrimas...
Es normal, pues aunque a veces las heridas las haya curado el tiempo, siempre quedan cicatrices que nos recuerdan lo que pasó, y que la vida sigue.
Entiendo ese sentimiento, es reconfortante saber que uno no pierde la capacidad de emocionarse con el pasado,y es bonito ponerse otra vez en la piel de la chica insegura que se preocupaba por lo que ahora seguro que nos parecen tonterías. Y cuando todo era nuevo. Cuando aún te gustaba (TE ENCANTABA) salir los sábados, y los viernes...y los domingos ir al Tik!!!! Nos estamos haciendo mayores, amiga!
Me ha gustado tu post. A mi tambien me gusta recordar cosas en algunos momentos, y me gustar volver a sentir, oler y ver, lo que en un tiempo fue una parte de mis experiencias.
Una caja granate o azul de estrellas. El caso es que a veces hay una necesidad imperiosa de darte cuenta de que eres capaz de sentir, de recordar hasta el olor a Kiwi (o los besos de fresa! ;))
Me ha encantado, aunque imagino que ya lo sepas, me pasa igual que a ti.
De vez en cuando necesitamos mirar atrás, perdernos en recuerdos, reir y llorar con cosas que ya an pasado. La última vez que tuve un momento de esos, al rato, al verme en un espejo, no me reconocía. Pasaba la vista por mi pelo, mi cuerpo, mi cara... Pero no, ya no era la Yo de mis recuerdos. Ojalá pudiera volver atrás aunque fuera un ratito.
Dice una amiga mía que tener una relación sentimental en el colegio son ganas de sufrir, porque todo está en tu contra y es muy difícil mantenerla. Yo no tengo esa clase de recuerdos y, por eso, me parece que no merece mucho la pena. Un beso.
Ya sé que junto con Alba y contigo,no soy la única en hacer ese tipo de terapias retrospectivas.Es desempolvar la caja de los recuerdos, darnos cuenta de que todo lo que ahora hemos relegado a una cajita, en su momento, fue lo más importante para nosotros, ya sean plasticos de madalena, tiquets de restaurantes, o bolis bics mordisqueados y ya con tinta seca...(sí,los tengo,que asco...)MUAK
Yo creo que recurrimos a esos recuerdos para reirnos de las lágrimas derramadas por lo que ahora serían minucias y sin embargo, en aquel momento eran castillos... CUídate, besos y un big abra: Spirit of dreams;) (f)
Las cajitas de recuerdos son un poco como los restos arqueológicos de nuestra biografía sentimental: pequeños restos que permiten reconstruir o recordar las etapas pasadas. Y esos restos hay que conservarlos y repasarlos de cuando en cuando para tener claro de donde venimos, los pasos que hemos ido dando para llegar a donde estamos ahora.
Lo contrario, tirarlo todo y negar cualquier recuerdo del pasado que no case con nuestra vida actual, es un poco como cuando encuentran en una ciudad restos de murallas romanas o pueblos celtas y se los cargan para construir centros comerciales ;)