La otra cara de Barbie |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008.
En el anterior post me dejaba Medea un comentario "[....] Y cuando todo era nuevo. Cuando aún te gustaba (TE ENCANTABA) salir los sábados, y los viernes...y los domingos ir al Tik!!!![....]" que me viene de maravilla para el post de hoy. Cuando empecé a escribir sobre los recuerdos que duelen y aún así, busco de vez en cuando con desesperación, tenía muy claro que además de los de mi época de adolescente enamorada, tenía que hablar de la época en que me gusta (ME ENCANTABA) salir. Es cierto, me encantaba salir. Yo también tuve la etapa esa en la que sólo vives para que llegue el fin de semana. La época esa en que los lunes, martes, miércoles y jueves, son sólo un trámite para que llegue el viernes. Me lo pasaba increiblemente bien saliendo de bares. Preparándome a conciencia toda la tarde, poniéndome guapa, eligiendo la ropa, el peinado, el maquillaje, el bolso y las botas que iba a ponerme... Y ahora que ya no hago eso, me da una pena infinita pensar en aquella época. Puede que mi mejor época. Sin embargo, no era tan feliz como ahora. O si, ¿qué coño? pero lo era de otra forma. Así que de vez en cuando, buceo en la memoria en busca de aquellos días. Y sonrío al recordarme delante del espejo durante horas poniendome y quitándome faldas. Cambiandome de sujetador mil veces para ver cual me quedaba mejor con aquella camiseta nueva. Cambiándome de camiseta a última hora porque con aquellas botas, quedaba mejor aquella otra.... Probándome pantalones vaqueros y mirándome en todos los espejos de la casa. Alisándome el pelo hasta parecer que una vaca me lo había lamido. Volviéndomelo a lavar media hora antes de salir porque me lo había apelmazado de tanto sobarlo. Recuerdo esperar ansiosa a que Mede llegase de madrid los viernes para poder salir. Salir toda la noche, desayunar por ahí, dormir practicamente todo el día, prepararme y volver a salir. Llegar a casa a las tantas, dormir hasta las tantas y levantarme con el tiempo justo para arreglarme e ir al TIK. En este punto del recuerdo, ya suelo estar llorando. Me gustaba tanto salir..., Lo pasábamos tan bien, tan increiblemente bien, que de verdad no tengo palabras para contarlo. Salíamos, ligábamos, nos reíamos, hacíamos el payaso, conocíamos gente, nos reíamos... Nos reíamos mucho. Nos lo pasábamos bien. Nos lo pasábamos increiblemente bien. Se me pone un nudo en el estómago al recordarlo, y ¿sabes? daría lo que fuera por volver a sentir aquello. Daría lo que fuera por dar marcha atrás en el tiempo y volver a sentirme con aquellas ganas inmensas de salir de fiesta y de pasármelo como entonces. Por hablar con cualquiera que se nos pusiese al lado y por terminar desayunando con el grupo más dispar que se te ocurra. Por pasárnoslo bien simplemente riéndonos de la foto de un carnét de identidad. Por maldecir a todos aquellos raros que nos rodeaban. Por pagar cinco euros y pico por un cacharro con red-bull en la catedral. Por las camorras que nos buscábamos y por las que nos buscaban ellas a nosotras. Por las piruletas de la Comi, por el baño atascado permanentemente del Pull. Por los duros que duraban horas y por las monedas de céntimo que nunca encontrábamos cuando caían al suelo. Por las conversaciones surrealistas, por todos los gilipollas que se pueden conocer una noche de fiesta. Por la gente que merece la pena conocer aunque sólo sea para una noche de fiesta. Por los taxis compartidos al salir de desayunar. Me gustaría mucho salir un día y que todo fuese como entonces. Los mismos bares, la misma música y la misma gente. Las mismas risas. La misma ilusión y la misma inocencia. Las mismas ganas. La misma mirada expectante "a ver qué pasa ahora". Los mismos besos y las mismas sobradas. Los mismos vaciles con la misma gente. Con idéntico resultado. Los mismos pantalones de plástico rosa. Nosotras mismas. Aunque ya nada sea igual. Y termino con un fragmento de Amor, curiosidad, prozac y dudas, que sin tener nada que ver, me recuerdo mucho a aquella época: " he sido la niña más mimada de la creación. He follado donde y como he querido. En el sofá, en la cama, en la mesa del comedor, en el portal, en el ascensor. Notaba sus besos en la espalda y sus manos en las caderas y le sentía entrardentro de mí. ¿Qué nunca lo has probado? Es lo mejor que hay" |
