Siempre tuve claro que el elefante tragándose a una boa no sería el último post del blog. No sabía cómo ni cuando pero estaba segura de que volvería a escribir. ¿Qué mejor que la amenaza de una niña abeja de voz ronca?
Le escribo a Mede que llevo tantos años deseándole cosas buenas que probablemente ya no me queden cosas por desearle. Pero me lo pienso un poco mejor y la verdad es que siempre hay cosas... Cada año que cumplimos nos aporta algo, aunque no sepamos exactamente qué.
Le deseo que aproveche al máximo todas y cada una de las nuevas cosas que le vayan sucediendo. Que intente sacar lo mejor de las personas y las experiencias y si el resto no le interesa, que se quede sólo con eso.
La veo bien y eso me tranquiliza. La veo feliz al lado de un chico que pisó el acelerador hace algo más de un año, y no ha vuelto a poner el pie en el freno. Me gusta como la trata y que la haga sentir importante y especial. Porque lo es.
Medea es una de las personas más especiales que conozco. Porque es de esas personas que te hace sentir bien por el simple hecho de existir. No hay muchas así, estoy segura, así que me siento muy afortunada de tenerla como amiga.
La veo bien pero podría verla mejor, así que le deseo que confíe un pco más en ella misma y que camine poco a poco hacia lugares en los que le gustaría quedarse. Como le dice ese que ahora no me acuerdo cómo se llama, estoy segura de que hay un sitio para ella en algún lugar. Sólo tiene que encontrarlo. Que confíe más en ella, que deje la modestia en el armario y se venda mejor. Bi jaissen si. Entre otras cosas.
Sonríe mucho y llora de vez en cuando, aunque tengo que reconocer que hace tiempo que no me asusta desde el otro lado del teléfono. Supongo que hubo una época en que lloró demasiado y ahora la están compensando.
La veo tranquila, aunque sé que hay bastantes cosas que le preocupan si se permite el lujo de pensar en elas, así que le deseo que sea un poco Homer (¿porqué no se le cae ese traje de barro?) "en lo que no pienso no existe" y se preocupe de las cosas sólo cuando realmente tenga que preocuparse.
También sé que le preocupa a la par que le jode que los niños en el metro la llamen señora. Que no se queje, que a mí uno en un ascensor me llamó señor.
Que aproveche cada momento bonito, cada situación especial, cada gesto entrañable, cada experiencia enriquecedera..... y poco más.
Que sea muy feliz. Asquerosamente feliz. Hasta el próximo año, que volveré a recordárselo.